sábado, 27 de junio de 2009

La cuestión indígena

Todos sabemos que si había gente no había desierto. Pero por un lado, se pretendió difundir esa falacia hasta el cansancio, para que quede instalada en el imaginario colectivo. Por otro, desde un costado más ideológico y subliminal, se estaba afirmando que efectivamente, era un “desierto” porque aquellos habitantes de los pueblos originarios no eran “humanos” para los sectores gobernantes y del poder de esos tiempos.
Las investigaciones referidas a la cuestión aborigen de la región son relativamente recientes. Sin embargo, hay documentación antigua, redactada por cronistas y viajeros, incluyendo militares y funcionarios, que arrojan luz sobre un aspecto que no puede dejar de mencionarse en este tipo de trabajos, y que paulatinamente deberá profundizarse.

"Si los gobiernos hubiesen comprendido cuánto importa no despreciar a los indios, habrían adoptado un plan político que trazara la línea de conducta que debiesen seguir todos los jefes de frontera, pero desgraciadamente desde las épocas remotas de la conquista, los indios han sido víctimas de la injusticia".
(ALVARO BARROS, escritor y militar argentino).

"Habiéndose extendido las estancias a distancia de veinte y treinta leguas afuera, los indios no ofenden ninguna de estas poblaciones y por el contrario, en algunas de ellas han contraído relaciones, hasta ayudar y servir de peones en las respectivas faenas".
(FELICIANO ANTONIO CHICLANA, informe al Rey de España en el año 1803).

"Emigraba, pero no combatía a los vecinos, ni los invadía. Su gran crimen contra la civilización ha consistido en no distinguir entre los animales libres de los que eran de propiedad privada. ¿Cómo habría de comprender lo que los europeos entienden de propiedad? Para él, la propiedad del territorio que ocupa está ligada a la idea de patria: ambas forman una sola cosa y son igualmente sagradas. Ahora bien que los europeos no la respetan ni le permiten defenderla, y se apoderan sin reparo alguno de las tierras que le pertenecen, puesto que son el suelo de su patria".
(EMILIO DAIREAUX, estanciero que dio origen al pueblo que hoy lleva su nombre).

"Aquí están todos convencidos de que ésta es la más justa de las guerras, porque va dirigida contra los salvajes. ¿Quién podría creer que se cometan tantas atrocidades en un país cristiano y civilizado? ¡Cuánto más horrible es aún el hecho de que se asesina a sangre fría a todas las mujeres indias que parecen tener más de veinte años de edad! Cuando protesté en nombre de la humanidad, me respondieron: 'sin embargo, ¿qué hemos de hacer? ¡Tienen tantos hijos estas salvajes!'".
(CHARLES DARWIN, sabio inglés, cuando anduvo por estas tierras y descubrió el campamento de Rosas en 1833).

"... (los) feroces alzamientos de los indios fueron la justa represalia de grandes felonías de los cristianos, que los trataban como a bestias y los robaban como si fueran idiotas cargados de joyas y abandonados en media calle a altas horas de la noche". (ESTANISLAO ZEBALLOS)

(Es preciso) "repartir en propiedad esos campos a los indios, medidos, escriturados y amojonados; establecer entre ellos un sistema de orden que ellos mismos anhelan, porque muchos hay, que han aprendido a conservar lo que adquieren y saben valorar lo que importa la propiedad.". (ÁLVARO BARROS).

"En los centros civilizados, generalmente, no se conocen los instintos generosos del indio; yo, que he vivido con ellos, sé, que el viajero no necesita armas mientras habite el humilde toldo. No será atacado, a no ser en las borracheras; y si llega el caso de ser ofendido, lo será siempre después de haber sido juzgado. Si lleva intenciones sanas, nada sufrirá; soy testigo. El indio puro no es el malvado que asuela las fronteras, muchas veces impulsado por terceros civilizados..." (PERITO FRANCISCO MORENO).

"En la dura guerra a los indígenas se cometieron no pocas injusticias, y con el conocimiento que tengo de lo que pasó entonces, declaro que no hubo razón alguna para el aniquilamiento de las indiadas que habitaban el sud del lago Nahuel Huapi, pudiendo decir que si se hubiera procedido con benignidad esas indiadas hubieran sido nuestro gran auxiliar para el aprovechamiento de la Patagonia". (GENERAL WINTTER).



lunes, 22 de junio de 2009

Me presento…

El cantautor uruguayo Jaime Roos, dice en “Brindis por Pierrot”:
“Te largan a la cancha sin preguntarte si querés entrar. Y como si fuera poco, de golero… Toda la vida tapando agujeros. Y si en una de esas salís bueno… se tiran al suelo y te cobran… ¡y te cobran… penal!”

Mi nombre es Néstor Dipaola y me “largaron a la cancha” en un poblado del interior de la Argentina, llamado Tandil. Es una bella ciudad de casi dos siglos de existencia, rodeada de antiquísimas y pintorescas serranías.
A mí tampoco me preguntaron si quería entrar, pero les agradezco a mis viejos que me hayan dado la oportunidad.
No sé si habré salido bueno, pero he tenido que atajar algunos penales injustos, mal cobrados, porque como también dice Jaime, “el juez tira para ellos”… Sobre todo -claro- aquí en el sur, bien abajo, cerca de las raíces…
Pero no puedo quejarme. No creo que esté ganando por goleada, pero considero estar en condiciones de defender la pequeña “diferencia a favor” que a esta altura creo tener. Reconozco que a veces he jugado al empate. Sé que eso no está bien, aunque a lo mejor en algunas ocasiones es necesario, sobre todo si estamos jugando en terreno ajeno...

Desde niño, la vida me llevó por los caminos de la escritura y el periodismo. A los 8 ó 9 años ya escribía relatos de las cosas que me impactaban. Un eclipse total de sol, por ejemplo.
Cuando recién había cumplido 14, “fundé” una revistita deportiva que escribía a máquina, para mí solo… La bauticé “Sport Tandil” y salía “a la calle” todos los lunes, con la información, estadísticas y hasta editoriales referidos a la actividad deportiva de mi ciudad durante el fin de semana.
Tres años después, y cuando todavía estaba en la escuela secundaria, empecé a trabajar en la redacción de “El Eco de Tandil”, el diario más antiguo de la provincia de Buenos Aires.
Y de tanto indagar y escribir sobre la actualidad lugareña, me parece lógico que haya sentido una particular curiosidad por conocer lo que había ocurrido en mi terruño en otros tiempos.
Entonces, la vida me llevó por los caminos de la historia. Y aquí estoy. Con varios libros publicados, sobre historia general de mi ciudad (“La ciudad de las sierras”) y también sobre cuestiones culturales (“Último tango en el sur”). Entre otros.
Para hacer todo esto, de la vieja Remington de 130 espacios pasé a la compu portátil. “Note book”, que le dicen. La primera la compré en 1993 y casi seguro que fue la primera en Tandil. Aunque eso no tiene importancia. Pero las disfruto mucho y “las gasto en el baile”. Y toman conmigo unos cuantos centenares de litros de café porque prefiero trabajar en los bares. Largas horas. Si es de noche, una copa de vino tinto no vendrá nada mal. Para mejorar esa inspiración que a veces suele amigarse con la alegría.
Creo haberme presentado. Pero puedo agregar que tengo tres hijos maravillosos, que trabajo también en la Secretaría de Cultura de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (sede Tandil), y que musicalmente me identifico con Gardel, Los Beatles, Zitarrosa y casi toda la música uruguaya, murgas incluidas…
¡Salute!

jueves, 18 de junio de 2009

DEL PRÓLOGO A LA QUINTA EDICIÓN

“…el autor se ha parado como periodista frente a la historia y esto le permite no sólo manejarse con el mayor rigor posible sino con la herramienta de un estilo que conoce a la perfección y que le concede a la obra lo que, a veces, otras no pueden: el abordaje llano y directo.
No es algo menor si se tiene en cuenta la diversidad de los contenidos abarcados.
El género de la divulgación histórica es complejo porque debe articular lo excelso de la literatura con la rigidez del estudio. Es así como se produce el milagro de lo que bien podría llamarse “un libro para todos”, sentencia que muchos intelectuales rechazarían como elogio y lo tomarían como una maldición.
Las temáticas son tan apetecibles que el lector puede navegar del principio al final o, si lo prefiere, a la inversa.
El armado temporal de la historia de Tandil parece contemplarse sin menoscabo de los hechos en sí mismos, que hasta pueden leerse como una ficción aunque sepamos que no lo son.
Con la articulación desacartonada de lo que nos relata, desafía al sentido común, lo impulsa a reflexionar y madurar. Incluso a pensar nuestra historia de otra manera. Este es precisamente el costado periodístico de la obra, saberse incluso que lo escrito puede ser cuestionado como cualquier artículo de opinión. Y esto revitaliza su valor educativo ya que no todo está dado para ser consumido sin chistar, algo que nuestra enseñanza cultivó durante años con el específico fin de cercenar el espíritu crítico”.
JULIO RAMÓN VARELA (Periodista y escritor del Tandil. Fragmento del Prólogo a la Quinta Edición).

martes, 16 de junio de 2009

RENOVADA HISTORIA DE TANDIL PRESENTÓ NÉSTOR DIPAOLA

Días pasados, en un acto llevado a cabo en el salón de actos de la Escuela Número 1 el periodista y escritor Néstor Dipaola presentó una renovada y voluminosa edición de su libro “La ciudad de las sierras, reseña histórica del Tandil”.

Se trata de un manual de catorce capítulos, con un amplio formato y alrededor de 400 ilustraciones.


En palabras expresadas a NUEVA ERA, señaló el autor que “este trabajo aborda un contenido integral de la historia lugareña, tomando en cuenta a los primitivos pobladores y los importantes rastros y legados. He obtenido documentación muy interesante, proveniente de personalidades de la época, que desmiente aquella versión de las viejas historias oficiales que señalaban al indio como el malo de la película. Incluso militares que lucharon contra el indio luego se han sincerado y señalaron los errores y horrores cometidos en las mal llamadas campañas del desierto”.

Explicó también que el nuevo libro fue concebido con el formato ampliado de un manual estudiantil y que se incluyen alrededor de 400 fotografías que recorren las páginas impresas todas en papel ilustración. Se abordan los orígenes de las distintas actividades, desde las sociales, culturales y políticas hasta las relacionadas con el deporte, las fiestas y las costumbres, “porque son temas que tienen que ver con los sentimientos de la gente en todas las épocas”.

Prólogo del periodista Julio Varela

El prólogo de este nuevo libro pertenece al periodista y escritor Julio Ramón Varela, quien entre otros conceptos, señala:

“Néstor Dipaola se ha parado como periodista frente a la historia y esto le permite, ante todo, no sólo manejarse con el mayor rigor posible sino con la herramienta de un estilo que conoce a la perfección y que le concede a la obra lo que, a veces, otras no pueden: el abordaje llano y directo.

Si la solidez profesional es importante, es urgente la pasión y el compromiso. Si es ineludible la riqueza de la prosa, es indispensable el lenguaje atractivo y comprensible.

El género de la divulgación histórica es complejo porque debe articular lo excelso de la literatura con la rigidez del estudio. Por eso el doble mérito de este trabajo”.

El autor solicita colaboración

para escuelas y bibliotecas

Añadió Dipaola que “desde que salió el libro, me llaman constantemente de las escuelas y bibliotecas porque desean tener por lo menos un ejemplar. Pero yo les respondo que no puedo aportarlos porque no he recibido ningún apoyo para ello y la inversión que realicé es muy elevada, cercana a los diez mil dólares y a título personal. Por eso, estoy a la espera de que empresas, instituciones y políticos colaboren comprando libros a precio de costo para este noble fin”.

(NOTA PUBLICADA EN EL DIARIO "NUEVA ERA", DE TANDIL, EL VIERNES 22 DE MAYO DE 2009).

Tandil: un nombre antiguo, que nos otorga identidad

Tenemos un nombre que nos da identidad. No solamente porque proviene de la deformación de vocablos indígenas, sino porque no puede haber "otro Tandil" en ninguna parte. En cambio -dicho con el mayor respeto- hay infinidad de localidades y ciudades en el país que se llaman San Martín o Belgrano. En otros casos, las denominaciones responden a apellidos de personajes, en algunos casos, bastante polémicos, por no decir directamente "oscuros".